Odiseo dedicó un par de horas libres a las tareas domésticas, como proveerse de elementos en el “Navy Exchange” una tienda destinada a los marinos de la Base.
Por la tarde, se unió al grupo que se dirigía a “Disneyland”, un parque de juegos y entretenimientos para todas las edades. Al llegar, abrumado por las instalaciones, vio como la realidad se desvanecía para dar paso a un país de maravillas.
El lugar repleto de visitantes, algunas personas que veían un uniforme desconocido, se acercaban con curiosidad para preguntarnos de donde veniamos y otros si eramos franceses.
Al caer la noche, Odiseo, con el Perro, Norberto y otros fueron a visitar Hollywood, la famosa ciudad que brilla por la magia del cine.
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