El día más esperado durante años había llegado, por que Odiseo estaba a punto de iniciar el viaje de instrucción, durante el último año de estudios, antes de recibirse de Guardiamarina. Cinco años habían transcurrido desde que había iniciado aquel arduo camino y recordaba aquel 2 de febrero de 1960, cuando cruzó las puertas de la Escuela Naval. Lo hizo junto a un grupo de jóvenes entusiastas, ilusionados en convertirse en marinos y que en ese momento, estaban tan ansiosos como él por el viaje que emprenderían.
Si bien ya había navegado, sus conocimientos eran más teóricos que prácticos y ahora había llegado el momento de experimentarlos y de desempeñarse como oficial. Varias eran las facetas que debía atender de la vida a bordo como por ejemplo: realizar guardias de navegación, guardias de cubierta, cálculos astronómicos de posición, operar las maquinarias que residen en las entrañas del buque, participar en las maniobras del velas, conducir al personal y cursar las últimas materias de la Escuela Naval, como meteorología y otras.
Haría el viaje en la “Fragata Libertad”. Era gran velero, que además contaba con una hélice de propulsión mecánica y que fuera concebido para adiestrar a los cadetes del último año de la Escuela Naval.
La Fragata Libertad fue construida en 1.960 como sucesora de la Fragata Sarmiento, era un coloso de acero con cubierta de madera, de 3.700 toneladas, cien metros de eslora y tres mástiles que llegaban a los cincuenta metros de altura. Con su velas desplegadas, alcanzaba una velocidad de hasta 13 nudos, con buen viento.
La fragata, tanto en el muelle como en el mar constituía un espectáculo digno de ver.
De aquel grupo inicial, denominado “Promoción 92”, que había ingresado a la Escuela Naval, sólo quedaban 35 cadetes de los cuales 34 estaban listos para zarpar. El restante se uniría durante el viaje.
La revista “Rumbo al Mar”, elaborada por la promoción, había registrado la personalidad de cada uno, a modo de recuerdo del paso por la Escuela.
La tradición dictaba que cada promoción asumiera una estirpe al ingreso a la Escuela Naval, donde los cadetes o estudiantes del último año, transmitían su impronta a los recién ingresados o bisoños. El legado incluía cánticos y ritos que fortalecían el espíritu de cuerpo y el compañerismo. El vínculo forjado era tan fuerte que prometía perdurar toda la vida y el viaje entrelazaba aún más sus destinos.
La tradición dictaba que cada promoción asumiera una estirpe al ingreso a la Escuela Naval, donde los cadetes o estudiantes del último año, transmitían su impronta a los recién ingresados o bisoños. El legado incluía cánticos y ritos que fortalecían el espíritu de cuerpo y el compañerismo. El vínculo forjado era tan fuerte que prometía perdurar toda la vida y el viaje entrelazaba aún más sus destinos.
El momento crucial se acercaba; la Fragata Libertad estaba a punto de dejar el muelle de la Dársena Norte del puerto de Buenos Aires,.
Odiseo tuvo la oportunidad de saludar a su familia y amigos, que se habían congregado para despedirlo, sintiendo una mezcla de nostalgia y alegría. Para Odiseo, el viaje no sólo era el último paso que debía dar para transformarse en Guardiamarina, sino la entrada simbólica en la adultez, en su independencia y seguir el destino elegido para su vida.
En ese instante decisivo, se presentaba ante él un horizonte sin límites, donde el océano lo esperaba con sus misterios, prometiendo grandes descubrimientos.
Así, a las 15:30 horas de ese día, después de que el Presidente Dr. Arturo Illia los despidiera, la fragata soltó amarras y lentamente se alejó de Buenos Aires, acompañada de lanchas y veleros que navegaban a su alrededor.
Comenzaba el viaje esperado por Odiseo y sus compañeros, atravesarían el océano Atlántico, el mar del Caribe, el océano Pacífico, el mar de la China, el océano Indico, el mar Arábigo, el mar Rojo, el mar Mediterraneo y nuevamente el océano Atlántico, para regresar a Buenos Aires, después de haber dado una vuelta completa al mundo, de este a oeste.
Un viaje de siete meses de duración, visitando los siguientes países: Brasil (Recife); Estados Unidos (San Juan de Puerto Rico); Panamá (Rodman); Méjico (Acapulco); Estados Unidos (Los Angeles); Estados Unidos (Honolulu); Japón (Tokyo); Taiwan (Keelung); Filipinas (Manila); Tailandia (Bangkok); Egipto (Alejandria); Italia (Génova); Francia (Marsella); España (Cadiz) y Senegal (Dakar).
Su madre cumpliría años al día siguiente y el se lamentaba porque no la iba acompañar. Esta fue la primer señal que recibió de que sus obligaciones pasaban a ocupar un primer plano en su vida.

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