Odiseo despertó en la madrugada, cuando el reloj marcaba las 4:00 AM. La Fragata Libertad se mecía en las aguas mientras se mantenía aferrada al fondo con su ancla. Asumió la guardia en el puente de navegación, cuando las luces de Acapulco todavía se reflejaban sobre la superficie del mar. Tomó azimut, o ángulos para verificar la posición del buque.
A medida que el sol ascendía en el horizonte, sus expectativas sobre Acapulco, iban creciendo.
A las 10:00 de la mañana, la Fragata se dirigió al muelle asignado. Era un muelle comercial repleto de contenedores, no era el militar que se esperaba.
Se organizaron dos grupos con distintas actividades. Uno que viajaría a la Ciudad de México y el segundo que era el suyo, permanecería en Acapulco.
Luego desembarcó junto con sus compañeros Chango y Norberto y se encaminaron hacia la ciudad. Caminaron por la Avenida Alemán y luego por el centro, donde fueron testigos de una realidad conmovedora. En cada esquina había mendigos, las calles carecían de aceras y la pobreza era palpable. A pesar de ello, percibió la calidez humana en la gente. No se sintió extraño en esa tierra; sino más bien invitado a compartir la belleza natural del lugar.
Luego, tomaron un “bus”, que era una especie de camión de recorrido local, que los llevó hacia la zona turística. Allí fue Sanchez, un compañero contador, quien le sugirió alquilar un Jeep para explorar el lugar. Sin dudarlo, el grupo decidió compartir gastos y pronto partieron en caravana hacia Puerto Márquez. El paisaje se transformaba ante sus ojos; aparecían playas paradisíacas y hoteles cubiertos de exhuberantes palmeras, mientras recorrían la bahia.
El grupo se instaló en uno de esos hoteles, cuya habitación había sido previamente reservada. Allí disfrutaron de la pileta, del sol y del mar, mientras bebían cocos frescos.
Al caer la tarde, regresaron a bordo y se preparon para partir hacia una noche que sugería nuevas aventuras. Se dirigieron a la confitería AKVITIKI, ubicada junto al mar. El ritmo contagioso de la música invadía el ambiente donde había un acuario. No dudaron en sumarse a la fiesta.
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