Los Angeles, 24 de mayo

Después de haber capeado un fuerte temporal, que azotó a la Fragata, durante las últimas 24 horas con vientos de proa que superaron los 30 nudos, ahora navegaba en aguas tranquilas, aproximándose a su destino la Ciudad de Los Angeles.
 
En el horizonte se podía ver un grupo de tareas americano que había salido del puerto, compuesto por un portaviones, cinco destructores y tres fragatas antisubmarinas.

Dentro de la bahía San Pedro, el aire se impregnó con el olor a pólvora de las 21 salvas de cañón que avisaban nuestra llegada y que fueron respondidas de inmediato por nuestros anfitriones.

La Fragata continuó avanzanado hacia el muelle de Long Beach, mientras que Odiseo no salía de su asombro al ver la gran cantidad de buques de guerra que estaban amarrados
, uno al lado del otro, entre ellos: tres portaaviones, varios cruceros y una multitud de destructores y fragatas de menor desplazamiento.
 
La Libertad, bella y esbelta, se amarró y tendió sus dos planchadas para conectarse con la tierra.

No tardó mucho en organizarse las visitas de los guardiamarinas, Odiseo se incorporó al grupo cuyo destino sería el “Aquarium Marineland”, ubicado en la península de Palos Verdes.

Allí, se encontró frente a un gigantesco tanque de agua salada, de 30 metros de profundidad, que exhibía a través de sus gruesas paredes de cristal, la vida acuática que se desarrollaba en sus entrañas. La fauna marina se había adaptado al entorno artificial especialmente cuidado, cual si fuera un zoológico acuático, donde se destacaban grandes tortugas marinas y corpulentos meros.

El programa continuó en el “Round Tank”, para asistir al show de  la orca Corky que saltaba con gracia a varios metros de altura. Los entrenadores dirigían sus movimientos como si fueran parte de una coreografía perfectamente ensayada. Al final del espectáculo, Corky fue recompensada con pescados frescos y con el aplauso del  público

Los delfines, luego demostraban su agilidad e inteligencia, realizando saltos acrobáticos a través de aros metálicos, para el deleite del público..

Al caer la tarde, Odiseo ya de regreso en su hogar flotante  estaba exhausto y satisfecho al mismo tiempo, de haber conocido ese rincón de California.

 

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